—No la protejo —aclaró—. Me protejo a mí. No quiero comenzar mi nueva vida hablando de vuestra familia.
Pilar apareció a la mañana siguiente. No venía a disculparse, sino a exigir que Lucía devolviera las acciones recibidas al casarse.
—Nunca quise vuestro dinero —respondió Lucía—. Puedes quedártelo todo, excepto la historia que cuentas sobre mí.
—¿Qué historia?
—La de la mujer ambiciosa que abandonó a tu hijo. Yo me voy con 2 maletas y lo que gané pilotando. Él se queda con una casa llena y tendrá que explicar por qué está vacía.
Álvaro escuchó desde el pasillo. Cuando Pilar intentó replicar, él abrió la puerta.
—Mamá, sal de nuestra casa.
Fue la primera vez que defendió a Lucía delante de su familia. También fue demasiado tarde.
El 17 de octubre, a las 06:05, Lucía cruzó el control de tripulaciones en Barajas. Álvaro la acompañó hasta donde se lo permitieron. No llevaba flores. No trató de tocarla.