—Ponlo otra vez —dijo Marcus en voz baja.
En otro vídeo, Lily caminaba nerviosa de un lado a otro por el salón mientras Sarah sostenía el móvil en alto.
—Vamos, Lily. Que papá vea cómo te comportas.
La niña lloraba y le suplicaba que dejara de grabarla. Sarah continuaba.
Después apareció el archivo decisivo, registrado unos días más tarde. Sarah hablaba por teléfono mientras caminaba cerca de las puertas del patio.
—Con dos episodios más debería bastar —decía Sarah al teléfono.
Se detuvo para escuchar.—No, Julian. Marcus sigue creyendo que el acuerdo está pensado para proteger la herencia de Lily.
Marcus levantó la cabeza. Ryan pausó el vídeo.
Ninguno de los dos dijo nada.
A las 13:17, Marcus volvió a entrar con el coche en la entrada de su casa de Greenwich.
Sarah estaba junto a la puerta principal, vestida para salir. Su sonrisa desapareció en cuanto lo vio con la maleta.
—¿Qué haces aquí? ¿Han retrasado tu vuelo?
—Han cancelado la reunión.
Marcus miró por encima de su hombro hacia el pasillo.
—Lily, coge tu mochila. Nos vamos a casa de la abuela Evelyn.
Sarah dio un paso rápido hacia él.
—Marcus, no puedes cambiarle la rutina de esta manera…
Lily apareció desde su habitación, apretando la mochila contra el pecho.
Marcus tomó su pequeña mano.
—Sí, puedo.
Cuando salieron juntos de casa, Sarah aún no tenía ni idea de algo mucho peor: Marcus ya sabía quién era Julian.
PARTE 3
Evelyn vivía a menos de veinte minutos. Cuando abrió la puerta y vio a Marcus con una maleta en una mano y a Lily agarrada con fuerza a la otra, supo de inmediato que había ocurrido algo terrible.