El millonario disparó a 37 niñeras… después de que un empleado hizo lo imposible.

Su risa, cuando están planeando una broma, casi sonaba como un mecanismo de defensa contra el dolor. Laura, de diez años, tiene un tipo diferente de batalla. Desde que Claris murió, está sacando grumos de su propio cabello. Hay parches de bola en su cabeza, marcas de ansiedad que incluso las avenidas más caras no pudieron detener. Julia, de nueve años, sufre de ataques especialmente de pánico por la noche.

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