El objetivo no es crear una versión reducida de uno mismo, sino ayudar a otra persona a descubrir quién es.
Aprender cuándo proteger y cuándo soltar
La protección es uno de los instintos más fuertes que experimentan muchos padres.
Cuando los niños son bebés, la protección es física e inmediata. Los padres vigilan lo que comen, dónde duermen y qué tocan.
A medida que los niños crecen, la protección se vuelve más compleja.
Un adolescente no puede estar exento de todas las decepciones.
Un joven adulto no puede estar exento de cometer todos los errores.
Con el tiempo, la crianza de los hijos deja de centrarse en eliminar obstáculos y empieza a brindarles las herramientas emocionales necesarias para afrontarlos por sí mismos.
Para una familia de famosos, existe otra preocupación: el juicio público.
Los que crecen en un entorno famoso pueden encontrarse con opiniones de completos desconocidos sobre su apariencia, personalidad, vestimenta, relaciones o decisiones jóvenes.
Las redes sociales han intensificado aún más esta situación.
Las generaciones anteriores de hijos de famosos pudieron ver artículos ocasionales en revistas o reportajes televisivos. Hoy en día, los comentarios llegan de forma instantánea y continua.
Miles de personas pueden hablar de la vida de un joven sin haberlo conocido jamás.
Para los padres, esto supone un reto inusual.
No pueden controlar todo lo que dicen los desconocidos.
Lo que sí pueden intentar controlar es el entorno al que regresan sus hijos.
Una familia que brinda apoyo puede proporcionar un espacio donde el juicio público importe menos que la comprensión privada.
Por eso la comunicación se vuelve tan importante.
Un que sabe que puede hablar con sinceridad en casa tiene un lugar donde procesar las presiones que encuentra en otros ámbitos.