Decía que comenzó a perder el control de sí mismo.
Que escuchaba voces.
Que sufría ataques violentos.
Que una noche incluso despertó sin recordar dónde estaba.

Y tuvo miedo.
Mucho miedo.
Especialmente miedo de hacerle daño a sus hijas.
💔 “Preferí que me odiaran”
La carta continuaba: