La pasajera que estaba a su lado parpadeó con incredulidad.
“¿Tú?”
Laura asintió levemente.
La expresión de la azafata cambió instantáneamente de confusión a alivio.
“Por favor, ven conmigo.”
Laura se puso de pie.
Mientras caminaba hacia la cabina del piloto, los recuerdos que había intentado enterrar durante dieciocho meses la seguían a cada paso.
Pero ella no tenía ni idea de que lo que la esperaba tras la puerta de la cabina estaba directamente relacionado con la tragedia que había destruido su antigua vida.
PARTE 2
La puerta de la cabina se abrió.
Laura percibió de inmediato un olor a aparatos electrónicos recalentados, café y tensión.
El capitán Andrew Vance estaba sentado en el asiento izquierdo, con ambas manos firmemente sujetando los mandos.
A su lado, el primer oficial estaba inconsciente con una máscara de oxígeno cubriéndole el rostro.
Andrew observó la ropa informal de Laura.
“¿Tiene experiencia de vuelo militar?”
“Sí.”
“¿Qué avión?”
“F-16 Falcons.”
“¿Cuándo fue la última vez que volaste?”
Laura dudó.
“Hace unos dieciocho meses.”
El capitán frunció el ceño.
“Necesito a alguien que esté al día, no a alguien que se base en experiencias pasadas.”
Antes de que Laura pudiera responder, todo el avión comenzó a vibrar repentinamente.
Esto no era turbulencia normal.
El movimiento se producía con un ritmo mecánico repetitivo.
Los ojos de Laura se dirigieron inmediatamente hacia los instrumentos de vuelo.
“¿Desde cuándo la columna de control hace eso?”
“Unos diez minutos.”
“Cuéntame exactamente qué pasó.”
Andrew señaló varias señales de advertencia.
“El piloto automático se desconectó inesperadamente. Luego, la computadora de control de vuelo comenzó a generar errores contradictorios. Unos minutos después, mi primer oficial dijo que se le estaba entumeciendo el brazo y de repente se desplomó.”