Mi suegra tomó mi casa como si fuera suya y se burló: “A ver si tu escritura vale más que mi hijo”. Minutos después, él me jaló del cabello y cerró el portón con nuestros hijos adentro. Yo me alejé en silencio y llamé a mi madre, campeona retirada. Cuando llegó, no empezó una pelea: pidió ver las escrituras… y encontró la pista de una traición que nadie esperaba.

Primero negó la relación.

Después dijo que sólo era una amiga.

Finalmente intentó convencerme de que su infidelidad se debía a que yo “siempre estaba ocupada trabajando”.

Pero Verónica ya había terminado con él.

—No quiero construir una vida con un hombre que engaña a dos mujeres al mismo tiempo —me dijo.

La empresa donde trabajaba Mauricio también conoció el video.

No lo despidieron de un día para otro por una pelea familiar, como él después afirmó para hacerse la víctima. Pero sí investigaron varias irregularidades internas porque había mentido sobre comisiones, gastos y un supuesto viaje de trabajo que nunca realizó.

Ahí apareció otro problema.

Mauricio había usado viáticos de la empresa para pagar parte de sus escapadas.

Meses después terminó fuera por incumplimientos administrativos que él mismo había provocado.

Teresa tampoco aceptó responsabilidad.

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