Y Adriana reconoció inmediatamente quién era.
Era Javier Salinas, el competidor que llevaba años intentando quedarse con sus hoteles.
Entonces comprendió que Lorena no solo había traicionado a su jefa.
También estaba preparando la caída de Héctor.
Y lo que Adriana descubrió después hizo que decidiera terminar el juego esa misma noche.
PARTE 3
Adriana no dijo nada frente a Héctor.
Solo terminó su bebida, fingió revisar unos documentos y se despidió con la promesa de llamarlo al día siguiente.
En cuanto subió al auto donde Tomás la esperaba, se quitó la peluca.
—Lorena está con Javier Salinas.
Tomás la miró de reojo.
—¿El competidor?
—El mismo que me hizo tres ofertas de compra en dos años. Si ella está con él, esto no empezó como una simple aventura con mi esposo. Esa mujer quería entrar a la empresa desde el principio.