—Voy a ir a verla mañana por la mañana. No abra la puerta a desconocidos.
—Samuel…
—¿Sí?
Miré la carta de mi hijo.
—¿Leo sabía que iba a morir?
El abogado guardó silencio.
Y aquella pausa fue más aterradora que cualquier respuesta.
Finalmente dijo:
—Leo sabía que