Perdóname por no
haberte contado todo mientras todavía podía abrazarte.
La carta cayó sobre mis piernas.
Me quedé mirando la pared de madera.
Afuera, el viento golpeaba las ramas de los pinos contra las ventanas.
Durante el funeral había intentado convencerme de que la crueldad de Chloe era producto del dolor.
Después de todo, había perdido a su esposo.
Yo había perdido a mi único hijo.
Quizá ambas estábamos reaccionando de maneras diferentes.
Pero ahora tenía una carta escrita por Leo antes de morir.
Una carta donde advertía que su esposa podía estar ocultando documentos.
Miré la memoria USB.
Era pequeña, negra, sin ninguna marca.
Después observé la llave.
Estaba pegada detrás de una fotografía tomada veintiséis años atrás.
Leo tenía doce años.
Yo lo abrazaba frente a aquella misma cabaña.