—Brandon —dije lentamente—, ¿ibas a utilizar estas fotografías para quitarme a
nuestra hija?
—¡No fue idea mía!
Su respuesta llegó demasiado rápido.
—¿De quién fue?
—Mamá dijo que necesitábamos proteger a Sophie de tu estilo de vida.
Sentí una rabia que jamás había experimentado, ni siquiera durante mis misiones más peligrosas.
—Dejaste a nuestra hija sola durante tres noches para fabricar pruebas contra mí.
—¡Se suponía que una mujer vendría a cuidarla!
—¡Pero sabías que nadie había llegado!
Brandon no respondió.
En ese momento, el paramédico apareció en el pasillo.
—Mayor Hayes, debemos trasladar a Sophie. Está deshidratada y necesita atención médica.
Me arrodillé junto a mi pequeña.
—Cariño, voy contigo.
Sophie me abrazó.
—¿La abuela también va a venir?
Aquella pregunta me desconcertó.
—¿Por qué preguntas eso?
Mi hija miró nerviosamente hacia el armario.