PARTE 2: EL DINERO NUNCA LLEGÓ A ELLOS

Pero Daniela conservaba algo que él no podía borrar:

ocho años de comprobantes.


Meses después, sus padres ya no dormían donde podían.

Daniela alquiló para ellos una pequeña casa mientras continuaba el proceso sobre la antigua propiedad.

No era la casa azul.

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