Eso le correspondía a ella.
—Señora Vance —dijo—, con esto queda completo lo de hoy.
Eleanor asintió.
Chloe reaccionó al apellido.
—Pero dijiste otro nombre cuando hablaste de la compra.Eleanor la observó unos segundos.
—Usé mi apellido de soltera para las consultas iniciales.
Marcus frunció el ceño.
Entonces recordó haber visto aquel apellido años atrás en tarjetas de Navidad, papeles antiguos y fotografías guardadas después de la muerte de Arthur.
Lo había escuchado toda su vida.
Simplemente había dejado de prestarle atención.
Ese detalle fue más incómodo que cualquier secreto.
No era que Eleanor hubiera inventado una identidad.
Era que su propia familia había olvidado una parte de la suya.
El asesor se despidió.
Cuando la puerta se cerró, Chloe volvió a mirar la carpeta que había llevado su nombre porque ahí estaban las referencias de la propiedad que ella y Marcus habían solicitado consultar tiempo atrás.