La niña pintó la cara del millonario dormido y terminó descubriendo al verdadero ladrón de la mansión

Más tarde me explicó que primero dibujó los bigotes.

Después la nariz.

Por último una estrella azul.

La pintura tenía un brillo especial porque contenía pequeñas partículas nacaradas.

Alma quería grabar mi reacción.

Así que colocó su tableta sobre una repisa, apuntó hacia mí y comenzó a grabar.

Su plan era terminar el dibujo.

Despertarme.

Y salir corriendo.

Pero antes de terminar escuchó pasos.

Pensó que era su madre.

Sabía que Laura la regañaría.

Entonces se escondió debajo de mi escritorio.

La tableta continuó grabando.

La persona que entró no era Laura.

Era Víctor.

Pero yo no supe nada de esto inmediatamente.

Cuando desperté y vi mi cara pintada, lo único que sabía era que una niña había cometido un atrevimiento impresionante.

—¡Alma!

La escuché correr.

Salí de la biblioteca.

Laura bajó las escaleras.

—¿Qué pasó?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *