Spencer colgó.
Por primera vez, Abigail no volvió a llamarlo.
Dos días después, Samuel recibió una respuesta del banco.
Habían encontrado una solicitud reciente para abrir una cuenta de inversión utilizando los datos personales de Abigail.
El trámite había sido iniciado mediante un representante autorizado.
Abigail sintió un escalofrío.
—¿Spencer?
Samuel le mostró el documento.
—Su nombre aparece como solicitante de la gestión.
Ella se quedó inmóvil.
—¿Cuánto dinero pretendía mover?
—La solicitud no indica una cantidad concreta. Pero menciona ingresos extraordinarios pendientes de recibir.
Abigail comenzó a temblar.
—La lotería.
Samuel asintió lentamente.
—Es una posibilidad que debemos investigar.
Entonces sonó el teléfono de Naomi.
La mujer contestó.
Escuchó durante unos segundos.
Su rostro perdió todo el color.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Samuel.
Naomi guardó silencio.
Después respondió:
—El hospital acaba de suspender temporalmente el acceso administrativo de dos empleados mientras revisa las facturas.
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