Oculté mi identidad pública por razones de privacidad.
Pero jamás imaginé que el hombre con quien compartía mi cama utilizaría mi discreción para humillarme.
—Señora Sterling, el automóvil está preparado —anunció mi asistente.
Tomé mi bolso.
—¿El equipo jurídico tiene todos los documentos?
—Sí. También hemos informado al comité de riesgos sobre las irregularidades detectadas en Vance Enterprises.
Asentí.
—Perfecto. Esta noche no quiero acusaciones sin pruebas. Quiero que cada decisión quede respaldada por los procedimientos correspondientes.
Cuando llegué al hotel, la gala estaba en pleno apogeo.
Las lámparas de cristal iluminaban el salón.
Una orquesta interpretaba música clásica.
En la mesa principal, Julián reía con Victoria, su madre y su hermana.
Mi suegra, Margaret Vance, sostenía una copa mientras examinaba el vestido de Victoria.
—Por fin una mujer que está a la altura de mi hijo —comentó.
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