PARTE 2: LA CASA NO ERA DE ELLA

Lucía miró a su hermana, luego al bebé Emilia, que dormía pacíficamente en sus brazos, sin ser molestada por la tranquila confrontación. El miedo que había atrapado el corazón de Lucía durante años, la presión constante para ceder a las demandas de su familia a su propio costo, finalmente se evaporó en el neubre aire de la mañana de Tlaquepaque. 🌿

“Estoy eligiendo a mi hija,” dijo Lucía en voz baja, pero claramente. “Y estoy protegiendo la casa que su padre hizo posible para nosotros. Por favor, vete.”

Doña Rosa abrió la boca para hablar, pero mirando el brillo constante de Esteban y los papeles legales que descansaban en la puerta, se dio cuenta de que no le quedaba influencia. Con una amarga sacudida de la cabeza, se dio la vuelta y marchó de regreso al coche. Maribel y Tomás se subieron rápidamente a la camioneta, arrancaron el motor y se alejaron de la acera, dejando atrás solo una débil nube de escape.

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