—Porque mi padre pasó los últimos años de su vida buscándola.
No
nada.
Helena abrió un cajón y sacó una fotografía amarillenta.
Mostraba a dos jóvenes frente a un laboratorio.
Uno era su padre.
La otra era mi madre.
—Trabajaron juntos durante años —explicó—. Pero después de un conflicto por la patente, Margaret desapareció del proyecto.
Miré la fotografía con manos temblorosas.
—Mi madre nunca me habló de esto.
Helena bajó la mirada.
—Quizá intentaba protegerte.
En ese instante sonó mi teléfono.
Era un mensaje de un número desconocido.
«Owen, sal de esa casa. Helena no te está contando toda la verdad».
Sentí que la sangre se me helaba.
Le mostré la pantalla.
Helena retrocedió inmediatamente.
—Dios mío…
—¿Qué ocurre?
Ella abrió lentamente una carpeta.
Dentro había un documento firmado veinticinco años atrás.