Me volví hacia Mauricio sin soltar la puerta.

Debajo había un compartimento oculto.

Mi madre soltó un sollozo.

—No sabía que seguía ahí.

Dentro había una caja metálica.

La saqué.

Pesaba

 

más de lo que esperaba.

Tenía una pequeña cerradura.

Y encima había una nota escrita con la letra de mi padre.

Mi nombre.

DANIELA.

Sentí que se me aflojaban las piernas.

Abrí la caja.

Había documentos.

Fotografías.

Dos teléfonos antiguos.

Una memoria USB.

Y un sobre sellado.

Lo abrí con manos temblorosas.

La primera hoja era un contrato de compraventa.

La segunda era una copia de una escritura.

La tercera me dejó sin respiración.

Era un documento de una cuenta bancaria.

A nombre de una empresa que no reconocía.

Pero

 

debajo aparecía el nombre de Mauricio.

Mi esposo.

Me quedé inmóvil.

—Mamá…

Ella se acercó.

—¿Qué dice?

Le entregué el documento.

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