Lo miré.
“Está bien. Entonces tú te encargas.”
Su rostro se relajó.
Hasta que terminé la frase.
“Natalia se va el domingo.”
Él abrió los ojos.
“¿Qué?”
“Tiene 3 días.”
“No puedes decidirlo tú sola.”
Me quedé mirándolo.
“Curioso. Creí que ya habíamos establecido que uno de los dos podía decidir quién vive aquí sin consultar al otro.”
Natalia dejó caer la canasta.
“No tengo adónde ir.”
“Entonces dime el nombre del departamento.”
No respondió.
En ese momento apareció Paola al final del pasillo.
Natalia reaccionó inmediatamente.
“Paola, baja.”
La niña no se movió.
“Pero la tía Laura está preguntando por el departamento.”
Natalia endureció la voz.
“Abajo. Ahora.”
Paola me miró confundida.
“¿No vamos a regresar a Los Olivos?”
Fruncí el ceño.
“¿Los Olivos?”
Daniel miró a su hermana.
“¿Qué es Los Olivos?”
Paola respondió antes que Natalia.
“Nuestro departamento.”
Sentí un frío extraño en el estómago.