—La encontré debajo de la manta de Sofía aquella madrugada.
Sofía la tomó con manos temblorosas.
En el metal había grabados dos números.
17-04.
Ernesto perdió todo el color.
—Dios mío…
—¿Qué ocurre? —preguntó Lucía.
El hombre señaló la llave.
—Pertenece a las antiguas cajas de seguridad de la familia Robles.
Sofía apretó la llave.
—Entonces vamos a descubrir qué escondieron.
Pero Ernesto negó lentamente.