PARTE 2: LAS TRES HIJAS QUE HICIERON TEMBLAR AL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL TRIBUNAL

 

 

Durante el receso, Don Chema abrazó a sus tres hijas.

 

—Estoy muy orgulloso de ustedes.

 

Sofía sonrió entre lágrimas.

—Todo lo que somos comenzó contigo.

 

Pero entonces un hombre anciano apareció junto a la puerta.

 

Llevaba una carpeta amarillenta.

 

—Licenciada Hernández, necesito hablar con usted.

 

Se presentó como Ernesto Salgado, antiguo secretario administrativo de la escuela.

 

 

Su voz temblaba.

 

—El director Robles no acusó a su padre solamente por dinero.

 

Sofía frunció el ceño.

 

—¿Qué quiere decir?

 

Ernesto abrió la carpeta.

 

Dentro había una fotografía tomada veinticuatro años atrás.

 

Mostraba a una mujer joven entrando en la escuela con una manta amarilla entre los brazos.

 

Sofía sintió un escalofrío.

 

 

—Esa manta…

 

Don Chema reconoció inmediatamente la fotografía.

 

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