Que no tenía contactos.
Que no tenía familia.
Ahora descubría que una parte enorme de su pasado había
sido una mentira.
—¿Y qué tiene todo esto que ver conmigo?
Arthur respiró profundamente.
—Después de marcharse, Daniel robó algo mucho más importante que dinero.
Señaló la llave que había colocado sobre el escritorio.
—Documentos.
—¿Qué documentos?
—Pruebas relacionadas con mi empresa. Firmas, transferencias, cuentas. Información suficiente para destruir a varias personas.
—¿Dónde están?
Arthur me miró fijamente.
—Eso es precisamente lo que llevo años intentando descubrir.
Negué con la cabeza.
—Entonces se ha casado conmigo porque fui pareja de Daniel.
—No.
Su respuesta fue inmediata.
—Me casé contigo porque hace seis meses Florence pronunció tu nombre.
Me quedé paralizada.
—¿Qué?
—Después de su problema de salud, Florence tenía dificultades para hablar. Pero un día, cuando vio tu ficha de cuidadora, reconoció tu apellido.