el chofer cerró el portón.
Entonces Patricia apareció en la sala.
Su rostro cambió apenas creyó que Emiliano estaba lejos.
La sonrisa elegante desapareció.
—¿Qué les dije sobre sentarse aquí? —espetó.
Las niñas brincaron del susto.
Daniela cerró su libro de inmediato. Martina bajó la mirada y apretó su conejo.
No reaccionaron como niñas sorprendidas por un regaño.
Reaccionaron como niñas que ya sabían lo que venía.
Patricia le arrancó el peluche a Martina y lo lanzó al sillón.
—Cuando su papá no está, aquí mando yo. ¿Entendieron?
Daniela se acercó a su hermana y le tomó la mano.
Rosa entró desde el pasillo.
—Señorita Patricia, ellas no hicieron nada malo.
Patricia giró con una furia que heló a Emiliano frente a las pantallas.
—¿Te pedí tu opinión?
—No, señora.
—Entonces recuerda tu lugar.
Rosa no respondió, pero se colocó delante de las niñas.
Patricia sonrió de una manera extraña,
El millonario fingió viajar a Europa… y las cámaras revelaron quién aterrorizaba a sus hijas