—Sí. Y hay algo que nadie les contó.
Sacó un certificado antiguo.
—Mariana nunca abandonó voluntariamente a su hija.
Don Chema comenzó a temblar.
—Eso es imposible. Había una nota dentro de la caja.
Ernesto lo miró con tristeza.
—La nota era falsa.
El silencio cayó sobre todos.
—¿Entonces por qué me dejaron allí? —preguntó Sofía.
Ernesto respiró profundamente.
—Porque su tío necesitaba que desapareciera.
Sofía sintió que el suelo se movía bajo sus pies.
Ernesto explicó que Mariana había heredado una importante participación en una empresa familiar.
Pero el testamento de su padre establecía que, si tenía descendencia, esa parte del patrimonio pasaría algún día a sus hijos.
—Robles quería controlar toda la herencia —continuó Ernesto—. Y usted era un obstáculo.
Valeria se cubrió la boca.
—¿Por eso abandonaron a una recién nacida?
—Mariana recibió documentos que aseguraban que su bebé había muerto poco después del parto.