La primera desde que había entrado.
Sophie me explicó que semanas atrás había encontrado una caja con fotografías viejas mientras buscaba una libreta.
Había visto mi cara.
Había preguntado quién era.
Emily le había dicho la verdad suficiente para una niña de ocho años: yo era su padre, habíamos cometido errores y vivía lejos.
—Le pregunté si tú sabías de mí —dijo Sophie.
Sentí un nudo en la garganta.
—¿Y qué te contestó?
—Que no sabía.