Ivana levantó lentamente la mirada.
Robert seguía junto a la cama.
Y por primera vez desde que había nacido su hijo, no supo cuál de los dos hombres Horvat debía temer.
Ivana levantó lentamente la mirada.
Robert seguía junto a la cama.
Y por primera vez desde que había nacido su hijo, no supo cuál de los dos hombres Horvat debía temer.