Me divorcié embarazada de tres meses; diez años después

—Dios.

—Nunca le dije que lo abandonaste.

—Porque no sabía que existía.

—Precisamente.

Me senté en el extremo opuesto.

—No quería que te odiara por algo que no habías elegido conscientemente.

Eso pareció dolerle todavía más.

—Pero tampoco quería construir

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