Por eso sus apariciones actuales despiertan tantas reacciones.
Verlo con más de 80 años crea un contraste inevitable entre la persona actual y el personaje que permanece prácticamente igual en las grabaciones antiguas.
La televisión conservó joven a Quico para siempre.
Carlos, naturalmente, continuó avanzando con el calendario.
El verdadero legado que dejó Quico
Existe una pregunta interesante cuando se analiza la trayectoria del actor: ¿por qué Quico consiguió mantenerse vigente durante tanto tiempo?
Probablemente no exista una sola respuesta.
Su diseño visual era reconocible. Su comportamiento era exagerado. Sus frases resultaban fáciles de recordar. Pero, sobre todo, representaba emociones extremadamente humanas.
Quico quería llamar la atención.
Quería tener mejores juguetes.
Quería recibir el cariño de su mamá.
Se enojaba cuando las cosas no salían como esperaba.
Presumía, competía, lloraba y segundos después volvía a jugar.