El programa convirtió situaciones cotidianas en comedia.
Una pelota, un juguete nuevo, una deuda de renta, una fiesta, una discusión infantil o simplemente una torta de jamón podían convertirse en el centro de un episodio completo.
Esa simplicidad probablemente explica una parte importante de su permanencia.
Carlos Villagrán y el peso de la nostalgia
La nostalgia ocupa actualmente un espacio enorme en la cultura popular.
Series, canciones, películas y personajes de décadas anteriores están siendo descubiertos nuevamente gracias a internet.
Quico pertenece perfectamente a ese fenómeno.
Un fragmento de apenas algunos segundos puede provocar que una persona recuerde inmediatamente su infancia, la casa de sus padres o aquellas tardes frente al televisor.
Ese vínculo emocional tiene un valor difícil de medir.
Carlos Villagrán no representa solamente a un actor interpretando a un niño. Para numerosos seguidores representa un determinado momento de sus propias vidas.