Mi madre en una habitación.
Mateo y Sofía juntos en otra.
Y yo sola, sentada en el suelo del salón, con la caja metálica frente a mí.
Había un último documento que todavía no había abierto.
Era otro sobre.
Esta vez no tenía mi nombre.
Tenía el de mi madre.
Se lo entregué.
Ella lo abrió lentamente.
Dentro había una carta.
La leyó en silencio.
Después me la dio.
Era de mi padre.
Solo decía:
_Elena:_
_Si estás leyendo esto, significa que ya no pude protegerte personalmente._
_No quiero que tengas miedo._
_No quiero que culpes a Daniela._
_Y, sobre todo, no quiero que vuelvas a pensar que eres una carga para nadie._
_La casa es tuya._
_El dinero también._
_Pero hay algo mucho más importante que todo eso._
_Cuando Daniela descubra la verdad, dile que la perdono._