—Nadie iba a descubrirlo.
Respiré profundamente.
—Te equivocaste.
Cinco minutos después la policía lo esposaba dentro de mi propia empresa.
Mientras se lo llevaban, apenas pudo decir una frase.
—Nadie iba a descubrirlo.
Respiré profundamente.
—Te equivocaste.
Cinco minutos después la policía lo esposaba dentro de mi propia empresa.
Mientras se lo llevaban, apenas pudo decir una frase.