La piedra tenía aproximadamente 69 quilates y se convirtió rápidamente en una de las joyas más famosas asociadas con la actriz. En los Oscar de 1970, Taylor la llevó junto con su vestido diseñado por Edith Head, creando una combinación que todavía aparece en recopilaciones sobre los atuendos más recordados de la historia de la ceremonia.
La fotografía resulta especialmente llamativa porque representa una época en la que las grandes estrellas de Hollywood cultivaban cuidadosamente una imagen pública de elegancia y sofisticación.
Elizabeth Taylor dominaba particularmente ese lenguaje.
Sus joyas eran casi tan conocidas como algunas de sus películas y su relación con Richard Burton despertaba una enorme atención mediática.
Richard Burton también tenía motivos para estar pendiente de la ceremonia
Aquella noche tenía además una dimensión personal para la pareja.
Richard Burton estaba nominado al Oscar como Mejor Actor por su interpretación en Anne of the Thousand Days.