La expresión de Daniella cambió por completo mientras miraba la grabación una y otra vez. Comenzó a interrogar a su madre:
- ¿Con qué frecuencia rechazaba Sunny la comida?
- ¿Cuánto tiempo pasaba acostada junto a ella?
- ¿Intentaba extenderse a lo largo de todo su cuerpo?
- ¿Se enroscaba alrededor de su abdomen?
- ¿Subía hacia el pecho y el cuello?
Tras escuchar cada respuesta, la veterinaria fue tajante: «Mamá, no dejes que vuelva a dormir contigo nunca más».
La verdad detrás del «cariño»
Daniella le explicó que el comportamiento inusual de una serpiente grande no debe interpretarse automáticamente como una muestra de afecto o como un intento de «abrazar» a una persona. Una pitón puede buscar calor, una posición cómoda o simplemente reaccionar al olor y a los movimientos humanos. Pero cuando intenta enroscarse firmemente alrededor del cuerpo durante el sueño, el riesgo es enorme, porque la persona no podrá detectar a tiempo un aumento peligroso de presión.
La hija también mencionó el famoso mito de que las pitones «miden» a sus presas estirándose junto a ellas antes de atacarlas. Aclaró que se trata de una creencia popular sin sustento científico, pero insistió en que el problema real era mucho más simple: Sunny era una serpiente depredadora de gran tamaño, y permitirle estar libre cerca de una persona dormida ya era, por sí solo, una situación potencialmente mortal.
Un recuerdo escalofriante
Margaret dejó de sonreír. Miró su cama y, tras un silencio, confesó algo que había ocurrido la noche anterior: se había despertado con dificultad para respirar. Sunny estaba enroscada a su alrededor, muy cerca de su pecho.
Hasta ese momento, había creído que la serpiente solo buscaba calor. Ahora, por primera vez, se preguntaba qué habría pasado si no se hubiera despertado a tiempo.