Parte 2: Rosa, nuestra administradora doméstica desde hacía 11 años, me escribió antes del amanecer.
—No confronte a su madre todavía.Organizar Fotos Familiares
Nos reunimos en una cafetería.
Llegó con una carpeta negra.
Dentro había fotografías, capturas de mensajes y copias de movimientos bancarios.Mi madre había solicitado tarjetas adicionales meses atrás alegando que debía administrar los gastos mientras Mariana estaba enferma.
Después convenció a un ejecutivo del banco, amigo de la familia, de aplicar bloqueos temporales cada vez que Mariana realizaba ciertos movimientos.
Renata había retirado las llaves de su camioneta.
También había trasladado las pertenencias del dormitorio.Busca Propiedades Exclusivas
Pero aquello no era lo peor.
Rosa abrió un video.
Mi madre aparecía frente a Mariana.
—Cuando Santiago descubra cuánto dinero has gastado, agradecerá que yo haya intervenido.
Mariana dejó una carpeta sobre la mesa.
—Ese dinero no lo gasté yo.
—Será tu palabra contra los estados de cuenta.
Sentí náuseas.
Habían registrado compras de mi madre y Renata como gastos de Mariana.
Querían hacerla parecer irresponsable.Equipa Tu Dormitorio
Rosa apagó el video.
—Su esposa descubrió algo hace 4 meses.
—¿Qué?
Sacó otra carpeta.
Había copias de consultas notariales hechas porRenata.
Valor de la propiedad.
Posibles gravámenes.
Créditos utilizando inmuebles como garantía.Revisa Artículos Maternidad
—Renata tiene deudas —dijo Rosa—. Muchas.
Llamé a mi abogado, Arturo.
2 horas después confirmó que mi hermana debía más de 3 millones de pesos entre préstamos personales y negocios fallidos.
Mi madre quería sacar a Mariana porque estaba convencida de que ella destruía nuestra familia.
Renata tenía una razón mucho más simple.
Dinero.
Pero Arturo encontró algo más.
—Santiago, necesito preguntarte algo. ¿Recuerdas lo que firmaste después de aquella crisis de tu empresa?