El millonario regresó 2 días antes de su viaje y siguió a su esposa sin avisarle…

Aquella fue la lección que más me costó aprender.

Un hogar no se mide por quién pagó los muebles, quién aparece en la escritura o quién tiene más dinero en el banco.

Un hogar comienza cuando nadie dentro de él necesita hacerse pequeño para que otro se sienta grande.

 

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