Lo sabía.
Habíamos tenido dificultades para concebir.
Genevieve insistió en que el tratamiento era seguro.
Yo firmé documentos.
Demasiados.
Confiaba en ella.
Confiaba en los médicos.
Confiaba en Sloane.
—Durante el proceso —continuó Elena— se realizaron pruebas genéticas de los embriones.
—¿Y?
—Los resultados iniciales mostraban que dos embriones presentaban la mutación.
Sentí frío.
—Jonah y Blythe.
—No necesariamente. Todavía no.
Elena pasó el dedo por una línea.
—Según este reporte, esos embriones debían descartarse del procedimiento y utilizarse otros dos que no mostraban la variante.
—Entonces ¿qué ocurrió?
—Alguien cambió las etiquetas.
Prescott murmuró una maldición.
Yo no entendía.O quizá no quería entender.
—¿Por qué?
Elena me sostuvo la mirada.
—Porque Halcyon estaba desarrollando una terapia experimental.
Sentí que la habitación se hacía más pequeña.
—No.
—Necesitaban pacientes con un perfil genético muy específico.
—No.
—Genevieve descubrió seis años después que los registros de sus hijos coincidían con números internos de un protocolo de investigación.