Al final, este hombre no buscaba lástima ni reconocimiento. Solo quería estar cerca de su madre, aunque fuera de la única manera que le quedaba. Y en ese acto, tan simple y tan intenso a la vez, nos dejó una lección que vale la pena recordar: amar no siempre es fácil, pero cuando se ama de verdad, el vínculo trasciende cualquier límite imaginable.
Este hombre durmió cada día sobre la tumba de su madre