Olvidó que esa mujer había sido, durante siete años, la mente estratégica detrás del imperio que Ethan presumía como propio. La que ayudó a construir la reputación empresarial que él usaba para impresionar a jóvenes asistentes en hoteles de lujo.
Frente a la pantalla, no hubo histeria. Solo una risa breve, fría y seca. La famosa «crisis de los siete años» no era estrés ni distanciamiento: era una asistente de 28 años en una suite cinco estrellas, esperando derrumbar a otra mujer con una fotografía.