PARTE 2 / El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita…

Mariana le arrebató la hoja.

—Antes de seguir leyendo —susurró—, necesito decirle por qué su empresa quería que mi hija y yo abandonáramos este departamento.

Alejandro sintió que el estómago se le cerraba.

Porque él jamás había ordenado desalojarlas.

Y alguien había usado su nombre para hacerlo.

—Antes de seguir leyendo —susurró Mariana—, necesito decirle por qué su empresa quería que mi hija y yo abandonáramos este departamento.

Alejandro no respondió.

Solo miró el documento que ella apretaba contra el pecho.

Lucía seguía sentada frente a la máquina de coser, observándolos con esos ojos enormes que parecían entender mucho más de lo que una niña de siete años debería entender.

—Yo jamás ordené que las desalojaran —dijo Alejandro.

Mariana soltó una risa breve, sin humor.

—Pues alguien lo hizo usando su nombre.

Sacó la hoja otra vez y la extendió sobre la mesa.

Alejandro leyó.

“Notificación de terminación anticipada.”

Más abajo aparecía el nombre de su empresa: Grupo Cárdenas Patrimonial.

Y al final, una firma.

Roberto Salgado.

Alejandro sintió que algo le apretaba el pecho.

Roberto no era cualquier empleado.

Era su director de operaciones.

Su amigo desde hacía casi quince años.

El hombre que supervisaba personalmente aquel edificio.

—¿Cuándo recibió esto?

—Hace dos meses.

—¿Por qué no llamó a la oficina?

Mariana lo miró fijamente.

—Llamé.

Esa respuesta lo desconcertó.

—¿Con quién habló?

—Con varias personas. Después me comunicaron con el señor Salgado.

Alejandro levantó lentamente la vista.

—¿Y qué le dijo?

—Que usted había decidido remodelar todo el edificio. Que los departamentos con rentas antiguas ya no eran rentables y que tarde o temprano todos tendríamos que salir.

1 thought on “PARTE 2 / El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita…”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *