BUSQUEN A ALGUIEN MEJOR.
Marcus se quedó paralizado.
—¿Qué pasa? —preguntó Ethan.
—Devolvió el dinero.
—¿Quién?
Marcus levantó la vista.
—La doctora Hart.
Ethan frunció el
ceño.
—¿No estaba en este vuelo?
—No.
—Entonces llámala.
—No responde.
Marcus volvió a marcar.Una grabación automática le informó que el número no estaba disponible.
Probó otro.
Bloqueado.
Otro.
Bloqueado.
La expresión de Ethan cambió.
—¿Qué hiciste?
—Nada.
—Marcus.
—Le dije que tenía que estar en el hospital esta noche.
—¿Cómo se lo dijiste?
Marcus no contestó.
No hizo falta.
Ethan conocía a su administrador desde hacía años.
Sabía perfectamente cómo hablaba con personas a las que consideraba inferiores.
—¿La amenazaste?
—Solo le recordé quién está pagando la operación.
Ethan cerró los ojos.
—Eres un idiota.
—Señor…
—Te dije que con ella no usaras ese tono.
Ethan sabía algo que Marcus había olvidado.
Amelia Hart no necesitaba su dinero.
Había realizado cirugías gratuitas durante años.
Rechazaba pacientes multimillonarios si no consideraba ético el procedimiento.
La única razón por la que había aceptado su caso era porque su hermana menor,