Después llegó Gretchen.
Y allí cometieron el error definitivo.
El asesor preguntó:
—¿Está seguro de que el certificado de defunción será aceptado por la aseguradora?
Brandon respondió:
—El médico ya confirmó la muerte.
El asesor preguntó:
—¿Y el bebé?
Hubo un silencio.
Brandon respondió:
—No importa.
Daniel apagó la grabación.
Yo sentí que me faltaba el aire.
—¿Qué dijo?
—Que el bebé no importa.
Miré hacia mi vientre.
Mi hijo se movió.
Una pequeña patada.
Y entendí que ya no estaba luchando únicamente por mí.
Estaba luchando por él.
La policía finalmente arrestó a Gretchen.
Al principio negó todo.
Después, cuando le mostraron los mensajes, comenzó a llorar.
Confesó que Brandon le había prometido una parte del dinero.
También confesó algo más.
El viaje a Glacier no había sido improvisado.
Brandon había elegidoel lugar con semanas de anticipación.
Había estudiado las rutas.
Había buscado zonas con poca señal.
Había revisado los horarios de los equipos de rescate.
Y había comprado la póliza mucho antes de convencerme de viajar.
Todo había sido planeado.
Pero todavía faltaba atraparlo.
Daniel me explicó que necesitaban que Brandon admitiera su participación directamente.
Y entonces llegó la última parte del plan.
Se envió una comunicación oficial a Brandon.
No decía que yo estaba viva.
Decía que había aparecido nueva evidencia sobre mi muerte y que la aseguradora retrasaría el pago.
Brandon entró en pánico.
Llamó a Gretchen.
No sabía que ella ya estaba colaborando con la policía.
—¿Qué hiciste? —preguntó.
—Nada.
—La aseguradora está haciendo preguntas.
—No pueden probar nada.
—¿Y si encuentran el cuerpo?
Brandon guardó silencio.
Gretchen preguntó:
—¿Qué hiciste con ella?
Él respondió: