Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba

—Mira la banqueta.

Amplié la fotografía con los dedos.

Había dos macetas grandes frente a la casa de Rogelio y, junto a ellas, una línea amarilla pintada sobre el pavimento.

—¿Y?

—Ahora sal.

Todos fuimos hacia la entrada.

Mateo señaló la misma zona.

Las macetas

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