El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita

“Tenemos que hablar antes de que hagas una estupidez.”

Alejandro sintió una mezcla de rabia y confusión.

Marcó.

Patricia contestó inmediatamente.

—¿Dónde estás?

—En la oficina.

—No firmes nada. No llames a Roberto. Y, por favor, escúchame antes de juzgarme.

—Tu nombre aparece en una empresa que recibió rentas de mis inquilinos.

Silencio.

—Lo sé.

Alejandro apretó el teléfono.

—¿Desde cuándo?

—Alejandro…

—¿Desde cuándo?

—Casi un año.

Sintió que el piso desaparecía bajo sus pies.

—¿Roberto y tú están robando dinero?

—No.

—Entonces explícame qué demonios está pasando.

—No puedo hacerlo por teléfono.

—Pues empieza.

Patricia respiró profundamente.

—Papá dejó algo pendiente cuando murió.

Alejandro cerró los ojos.

Su padre llevaba seis años muerto.

—No metas a papá en esto.

—Precisamente por papá existe este problema.

—¿Qué problema?

—Ese edificio.

Alejandro miró a Eduardo.

—El edificio es mío.

Patricia guardó silencio.

Demasiado tiempo.

—Eso es lo que tú crees.

Aquellas cinco palabras cambiaron todo.

—Voy para allá —dijo Patricia—. Llevaré los documentos originales.

La llamada terminó.

Alejandro se quedó mirando el teléfono.

Eduardo frunció el ceño.

—¿Qué documentos?

—No sé.

Una hora después, Patricia entró en la oficina cargando una carpeta vieja.

Pero no llegó sola.

Detrás de ella venía Roberto.

Alejandro se levantó inmediatamente.

—¿Qué hace él aquí?

Patricia cerró la puerta.

—Porque necesitas escuchar a los dos.

Roberto dejó un sobre sobre la mesa.

—Antes de acusarme de robarte, revisa esto.

Alejandro ni siquiera lo tocó.

—¿Y las cuentas falsas?

—No son falsas.

—¿Los desalojos?

—No eran desalojos.

—¿La preventa?

Roberto se quedó callado.

Alejandro soltó una risa amarga.

—Eso pensé.

Patricia abrió la carpeta.

—Alejandro, papá compró este edificio hace más de treinta años, pero la operación original tuvo un problema.

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