Hay mañanas que te cambian la vida para siempre. Lo que hizo Michele al despertar antes del amanecer te llegará al alma.

El dolor no desaparece simplemente porque continúe la rutina. Muchas veces permanece escondido en pequeños momentos: una fecha, una fotografía, un lugar de la casa o una situación que provoca el deseo de compartirla con alguien que ya no está.
El desafío de seguir adelante

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