Muy mal.
—Dígame la verdad, doctor.
El médico miró a todos los presentes.
—El embarazo existe, pero hay información que no coincide con lo que ustedes creen.
La sonrisa desapareció completamente del rostro de David.
—¿El bebé es mío?
Nadie respiró.
Allison comenzó a llorar.
—David, yo…
Esa frase incompleta fue suficiente.
Porque a veces una persona no necesita escuchar una confesión completa para entender la verdad.
David retrocedió un paso.
—¿Desde cuándo?
Allison no respondió.
—¿Desde cuándo? —repitió más fuerte.
El doctor intervino.
—No es mi lugar revelar información personal, pero sí puedo decirles que existen pruebas que deben realizarse antes de tomar cualquier decisión.
Megan miró a Allison con desprecio.
—Tú dijiste que mi hermano era el padre.
Allison bajó la cabeza.
—Yo estaba segura.
David soltó una risa amarga.
—¿Segura?
La misma palabra que él había usado conmigo durante años.