La de si David sería capaz de reconocer lo que realmente puso en riesgo ese día.
Porque en esa habitación, entre un bebé recién nacido, un osito azul y un sobre sellado, la mayor revelación no estaba sólo en el examen que todos esperaban.
Fue en el descubrimiento que algunas verdades comienzan mucho antes de que se imprima algún resultado.