—Dile que nos conocimos a través de la aplicación. Puede que recuerde tu cara, pero no recordará tu nombre.
Rachel gimió.
—Probablemente.
—Podría arruinar nuestra amistad.
—No lo hará.
—Podría arruinar tu relación con tu padre.
Esa posibilidad asustaba….me intimidaba, pero mantuve la voz firme.
A regañadientes, aceptó.
La cita salió incluso mejor de lo que esperaba.
Rachel me llamó después.
—Tu padre es maravilloso —dijo.
—No puedo creer que nadie le haya dado una oportunidad.
—¿Así que no pasó nada raro?