—¿Qué verdad? —preguntó Álvaro.
Iván miró el reloj de Joaquín.
Después miró a Carmen.
—Yo no sabía que ella iba a llegar tan lejos.
Marta se puso de pie.
—No tienes derecho a hablar de esto.
Álvaro no levantó la voz.
—Entonces dime por qué mi papá está durmiendo junto a la cocina.
Carmen bajó la mirada.
Marta cruzó los brazos.
—Porque él quiso.
Álvaro miró hacia el pequeño cuarto.
—¿Él quiso dormir ahí?
Carmen cerró los ojos.
Fue suficiente.
Álvaro entendió que su madre no quería responder delante de Marta.
Se acercó a ella y habló más despacio.
—Mamá, ¿quieres salir de esta casa conmigo?
Carmen no contestó inmediatamente.
Marta dio un paso hacia ellos.
—No puedes llevártelos así.
—¿Por qué no?
—Porque son nuestros padres.
Álvaro la miró directamente.
—También son los míos.
La frase quedó entre ambos.