Entré con cara de esposa preocupada.
—Perdón por venir así, licenciada. David salió tan rápido a Tokio que olvidó unas medicinas. ¿Me podría dar la dirección del departamento corporativo donde se va a quedar?
Ana Sofía frunció el ceño.
—¿Tokio?
—Sí. El proyecto de 4 años.